A Prueba de Fuego, el libro de Javier Moro, nos relata la vida de Rafael Guastavino, conocido como “el arquitecto de Nueva York”, un arquitecto valenciano que emigró a la ciudad de los rascacielos a mediados del siglo XIX y construyó algunos de los edificios más emblemáticos del país.

La narración está a cargo de su hijo, también llamado Rafael y también un gran arquitecto. Contada en primera persona, Rafael cuenta su llegada a Nueva York con 9 años y como se desarrolla su vida en un país ajeno, sin dinero, sin familia y sin conocer el idioma, todo visto a través de los ojos de un niño, y cómo según avanza la narración y nuestro narrador va creciendo, va cambiando toda su perspectiva.

DESCONOCIDO EN ESPAÑA, REFERENCIA EN NUEVA YORK

Rafael Guastavino es un personaje prácticamente desconocido en España, pero todo un referente en Nueva York. Javier Moro ha querido rescatar del olvido a este personaje en A Prueba de Fuego, a través de todas sus construcciones emblemáticas, pero también a través de su complicada y tumultuosa vida privada.

El libro está extraordinariamente documentado por medio de unas cartas que consiguió el autor a través de un familiar americano. Eso le permite ahondar por todos los rincones de su vida privada y utilizarlo como eje de la novela.

Rafael Guastavino es un personaje peculiar, excéntrico y mujeriego que sale de España en extrañas circunstancias (al final del libro su hijo se entera del porqué) y tiene que empezar de cero en Nueva York, intentando dar a conocer sus novedosas ideas sobre arquitectura, sus nuevas técnicas para construir bóvedas y sus estructuras resistentes al fuego, lo que le acabará llevando a la cima de un país obsesionado por los incendios de Chicago y Boston en la década de los 70 (siglo XIX).

Pero durante el duro camino a la fama tiene que superar numerosos contratiempos, tanto personales, debido a su carácter liberal y mujeriego que le reportan diferentes líos, como económicos y profesionales, superando las dos grandes crisis económicas de Nueva York, siendo estafado en la compra de unos terrenos, todo por su mala cabeza y su ligereza con el dinero.

A lo largo del libro su hijo Rafael insiste en varias ocasiones en el desapego de su padre hacia el dinero, lo que les ocasiona numerosos problemas durante su vida en Nueva York.

EL LEGADO DE RAFAEL GUASTAVINO

Todo el desastre que genera Guastavino en su vida personal, choca con la seriedad y la precisión de su trabajo. A pesar de salir joven de España, dejó grandes edificios como la fábrica Batlló, en Barcelona, donde estudió la carrera de arquitectura.

En Nueva York, y después de muchas penurias, consigue realizar grandes obras como la City Hall Station, probablemente su mayor y más reconocida obra, que sería la primera estación de metro moderno de Nueva York, y hoy en día derribada, algo de lo que todavía se siguen lamentando los neoyorquinos, y que fue el detonante para sentar las bases de las futuras leyes de protección del patrimonio.

La Galería de los Susurros en Grand Central permite tener una conversación con otra persona desde los diferentes extremos, sin alzar la voz.

Podemos hacer una visita virtual en Google Maps por el Guastavino’s, un lugar emblemático de la ciudad de Nueva York, ahora disponible exclusivamente para eventos privados.

Bóvedas de la Biblioteca de Boston y las universidades de Columbia, Boston y Yale, estaciones de metro de Nueva York, proyectos privados para grandes magnates de la época, nos muestran la grandeza del arquitecto español, no se puede pasear por Nueva York sin que nos cubra una de sus bóvedas.

Patentes como su sistema de arcos con azulejos o sus estructuras resistentes al fuego hicieron que su empresa, la Guastavino Fireproof Construction Company, construyera más de 1000 edificios por todo el país, casi la mitad de ellos en la Gran Manzana.

En España, a lo largo de la novela se nos presenta a un Guastavino precursor de Gaudí, todavía un enorme personaje sin descubrir en nuestro país que esperamos que pronto reciba el mérito que merece.

NUESTRA OPINIÓN

Nos ha impresionado descubrir a este gran personaje histórico totalmente (e injustamente) desconocido en nuestro país, nos ha impactado el optimismo con el que afronta todos los contratiempos. La ilusión por salir adelante, creer al 100% en lo que hace y la fé total en sus ideas es lo que hace que Rafael Guastavino consiga posicionarse como el mejor arquitecto de Nueva York.

A través de los ojos primero de un niño de 9 años, después de un adolescente y por último de una persona adulta, se nos presentan diferentes versiones del famoso arquitecto, pero siempre con un punto en común, el amor incondicional de un hijo hacia su padre, donde todo lo demás pasa a un segundo plano.

Un libro totalmente recomendable para conocer a este carismático personaje a través de sus obras, sus aventuras (o más bien desventuras) en Nueva York y su interesante vida, a la espera de un reconocimiento que, indudablemente, merece en nuestro país.

A prueba de fuego

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