Una joven asistenta, madre soltera, es contratada para cuidar a un anciano profesor de matemáticas, que debido a un accidente de coche, ha perdido la autonomía de la memoria. Solo conserva 80 minutos. El profesor se va poco a poco encariñando de la asistenta y de su hijo de 10 años a través de las matemáticas y del béisbol, pasión que comparte con el pequeño.

Así, se generará entre los tres una relación de amistad, cariño y respeto, dentro del ambiente cotidiano.

Es muy interesante ver como el anciano trata de comunicarse a través de sus conocimientos matemáticos que suscitan curiosidad en la madre, que vuelve a la biblioteca, para entender la magia de los números.

Es una novela tierna, entrañable, cargada de valores emocionales que causó furor en Japón. Fue posteriormente llevada al cine y se publicó una versión ilustrada.

Merece la pena.


La fórmula preferida del profesor