Es difícil buscar un libro sobre finanzas personales y no toparse con este. Fue una revolución que llevó a su autor al número uno de la lista de best selllers durante años. Él sí que hizo un buen negocio con el libro.

Robert T. Kiyosaki, nos intenta explicar cómo funciona el ciclo del dinero, con la intención de que nos convirtamos en millonarios. Nos deja muy claro que la educación financiera que recibimos en la escuela y la que recibimos de nuestros padres no es la adecuada para mejorar nuestras finanzas.

Robert tuvo dos padres, uno pobre, que era su padre biológico y otro rico, que era el padre de su mejor amigo de la infancia.

Su padre pobre, era licenciado, un señor culto que trabajaba para el gobierno. Sin embargo, a pesar de esa situación de privilegio, siempre estaba endeudado. Su padre rico, regentaba una serie de pequeños supermercados en Hawaii y siempre tenía inversiones en mente y muchos empleados trabajando para él.

Un día cuando Robert tenía en torno a 8 años quiso aprender a fabricar dinero. Así comienza la historia de cómo aprender a que el dinero trabaje para uno mismo, en vez nosotros trabajar para el dinero. Un concepto realmente interesante que rompe muchas creencias en cuanto que es ahorro y que es inversión.

Es un libro bastante ilustrativo, con ejemplos reales, basados en las vivencias del autor que consiguen abrirnos la mente sobre la relación que tenemos cada individuo con el dinero.

No es un libro técnico, es bastante ameno de leer y aporta una visión puramente capitalista del mundo que conocemos.

Robert Kiyosaki, aconseja empezar a invertir cuanto antes en la vida y le dedica mucho de su diálogo a adolescentes y veinteañeros para hacer hincapié en la importancia de saber cuidar y sobretodo saber generar ganancias.

Si la intención al comprar este libro es adentrarse en los análisis técnicos económicos este no es libro. Sin embargo, si la idea es conocer cómo parece que funciona el dinero y la psicología humana en torno a él, es un libro realmente interesante y puede considerarse como punto de partida si capta el interés del lector, que estoy segura que lo hará.

En su contra, el autor parece tener cierta animadversión hacía los estudios universitarios, aunque si matiza que tener una formación de base es importante para cualquier actividad emprendedora que se quiera poner en marcha.

Padre rico, padre pobre

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